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Artekale

Erdiko kalea zen Artekale Bilbok hiru kale besterik ez zituenean. Honek esan nahi du gutxienez 800 urte dituela kale honek.

Cuando se fundó la Villa de Bilbao, el Casco Viejo estaba formado por sólo tres calles, las que hoy corresponden a Somera, Artecalle y Tendería, y la Iglesia de Santiago. Y este Casco Viejo estaba rodeado de una muralla que entrelazaba las Torres de Arbolancha (a la entrada de Tendería), de Zubialdea (a la entrada de Artecalle) y de Tristán de Leguizamón (a la entrada de Somera), con los Portales de Ibeni (de cara al arrabal de Ibeni, hoy Atxuri) y de Zamudio (salida hacia la calle que hoy conocemos como calle la Cruz).

Pero como en las primeras décadas del siglo XV, no cesaron las revueltas internas, ni la disputa entre los linajes de la Tierra Llana contra los de la Villa, tal falta de seguridad motivó la construcción de nuevos lienzos de muralla que iba enlazando las demás Torres que se iban construyendo a título de defensa.

Se trataba de un muro de cerca de dos metros de grosor y seis de altura, que empezó a construirse en el año 1.334. Su función principal era la de separar dos ámbitos muy distintos: el de la Villa de Bilbao y el de la Tierra Llana o mundo rural.

Y así se fue completando la estructura inicial de las tres calles citadas, al entrar el siglo XV, con otras cuatro calles, convirtiéndose en el Bilbao de las Siete Calles

La calle Artecalle tenía a su entrada, a mano derecha, como también lo hemos dicho al principio, la Torre de Zubialdea, que, según parece, existía antes de la fundación de la Villa. Entró a formar parte del primer escudo que tuvo esta Villa (Torre, Puente y lobos) en el siglo XIV, siendo sustituida la Torre por la Iglesia de San Antón en el siglo XV.

Este edificio, anterior a la fundación de la Villa, fue escenario de cruentos sucesos medievales; en 1358 el infante D. Juan de Aragón pereció a manos de los sicarios del rey D. Pedro I el Cruel, en presencia y por mandato de éste, y dos años antes Juan de Avendaño tuvo el mismo fin por orden de D. Tello.

El caso es que entró D. Pedro el Cruel en Vizcaya y mandó prender a su hermano D. Tello, pero este pudo lograr escaparse. Despechado por no haber conseguido sus deseos, mató en Bilbao el 12 de junio al infante D. Juan, hijo del rey D. Alfonso de Aragón, al que había prometido el Señorío de Vizcaya. Este crimen lo perpetró en la casa llamada de Zubialdea, la cual existió en Artecalle, esquina a la Plaza Vieja, hasta 1865. A la entrada del portal todavía se veían en dicho año, dos pilares de piedra, ennegrecida por los siglos, y en ellos dos cadenas.

En esta Torre se alojaron los Señores de Bizkaia y varios Reyes de Castilla como: el Rey Pedro en 1.359; el Rey Enrique IV en 1.457; el Rey Fernando el Católico en 1.476 y la Reina Isabel la Católica en 1.483, cuando vinieron a jurar los Fueros. Fue derruida en 1.866, sin dejar ningún recuerdo para la historia.

Hoy en día, podemos ver, también en la entrada, en la parte izquierda, una hornacina con la Santísima Trinidad. A esta hornacina le alumbra un farol que dio pié a una de tantas bilbaínadas: “El Farol de Artecalle, no alumbra ya, si no le echan “aseite”, se apagará.”

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